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Análisis de This is Fine: Maximum Cope: cuando el meme cobra vida en forma de aventura

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Qué tal es realmente

This is fine… hasta que deja de serlo

Todos hemos visto alguna vez esa imagen: un perro sentado tranquilamente con su taza de café mientras todo a su alrededor arde. Ese “This is fine” se ha convertido en uno de los memes más reconocibles de internet, creado por KC Green. Lo que probablemente nadie esperaba es que acabaría transformándose en un videojuego completo, y mucho menos en un metroidvania con cierto trasfondo emocional.

This is Fine: Maximum Cope no es simplemente una broma llevada al formato interactivo. De hecho, lo más sorprendente es que intenta ir un paso más allá, utilizando ese punto de partida aparentemente absurdo para construir una pequeña historia sobre ansiedad, inseguridades y conflictos internos.

Un parque de atracciones dentro de la mente

La aventura nos pone en la piel de Question Hound, el perro protagonista del meme, que esta vez se adentra literalmente en su propia mente. Lo que encontramos no es un mundo cualquiera, sino una especie de parque mental en decadencia donde cada rincón representa una emoción negativa.

La estructura es bastante clara: diferentes zonas conectadas entre sí, cada una marcada por una sensación concreta como el miedo, el fracaso o el arrepentimiento. No se trata de una narrativa especialmente profunda ni compleja, pero sí cumple su función. Sirve como excusa para dar coherencia al viaje y, sobre todo, para que cada escenario tenga su propia identidad.

Lo interesante es que el juego no se toma demasiado en serio a sí mismo. Mantiene ese tono entre lo absurdo y lo introspectivo, lo que encaja bastante bien con el origen del personaje. Es como si el meme hubiese evolucionado, pero sin perder del todo su esencia.

Del cómic al movimiento

Visualmente, el juego apuesta por una adaptación bastante fiel del estilo original. Todo está dibujado a mano, con líneas sencillas y un acabado que recuerda claramente a las viñetas del cómic, aunque algo más refinado para adaptarse al movimiento.

No es un juego que impresione por su nivel técnico, pero sí tiene personalidad. Cada zona utiliza su propia paleta de colores para transmitir sensaciones distintas, y eso ayuda bastante a diferenciar los escenarios. Hay momentos en los que todo resulta muy coherente, como si realmente estuviéramos recorriendo páginas de un libro ilustrado.

En Nintendo Switch, el rendimiento es bastante estable en líneas generales. Se mueve con fluidez, aunque en ciertas situaciones con muchos elementos en pantalla pueden aparecer pequeñas caídas. También es curioso cómo algunos objetos o enemigos parecen moverse a menor velocidad de fotogramas, algo que, lejos de ser un defecto, refuerza esa sensación de estar viendo dibujos en movimiento.

Un metroidvania que juega sobre seguro

En lo jugable, This is Fine: Maximum Cope no se complica demasiado. Sigue la estructura clásica del género: un mapa interconectado, zonas que se van desbloqueando poco a poco y habilidades que permiten acceder a nuevos caminos.

El protagonista va adquiriendo nuevas formas de interactuar con el entorno, muchas de ellas relacionadas con su característico sombrero. Este elemento funciona casi como una herramienta multiuso, permitiendo desde atravesar espacios pequeños hasta desplazarse por zonas que antes eran inaccesibles.

El problema es que, aunque todo funciona correctamente, rara vez sorprende. Se nota que bebe directamente de referentes claros del género, pero sin llegar a profundizar demasiado en lo que hace especiales a esos juegos. Es una experiencia sólida, pero también algo conservadora.

Explorar sin demasiadas recompensas

Uno de los puntos donde más se nota esta falta de ambición es en la exploración. El mapa invita a recorrerlo, a buscar secretos y a desviarse del camino principal, pero la recompensa no siempre está a la altura.

En muchas ocasiones, lo que encontramos no pasa de ser un coleccionable o algún recurso menor. Esto hace que la curiosidad del jugador se vaya diluyendo poco a poco, porque el esfuerzo no siempre se ve compensado.

No llega a ser frustrante, pero sí da la sensación de que el juego podría haber ofrecido mucho más en este aspecto.

Combates sencillos, jefes con personalidad

El combate sigue una línea similar: sencillo, directo y funcional. Los enemigos no plantean grandes retos, pero obligan a estar atentos, especialmente en momentos donde se combinan varios en pantalla.

Donde el juego sí gana puntos es en los enfrentamientos contra jefes. Cada uno representa una de esas emociones negativas que estructuran el juego, y eso se traduce en diseños más trabajados y combates algo más interesantes.

No son especialmente complicados, pero tienen el suficiente carácter como para destacar dentro de la experiencia.

Una experiencia breve, pero coherente

La duración del juego ronda las pocas horas, dependiendo de cuánto te detengas a explorar. Es una aventura corta, pensada más como una experiencia puntual que como algo a lo que dedicar decenas de horas.

Esto no es necesariamente algo negativo. De hecho, encaja bastante bien con lo que propone. Es un juego que se deja jugar sin alargarse innecesariamente, aunque también deja la sensación de que había margen para algo más.

Detalles que empañan el conjunto

Uno de los aspectos más flojos está en la localización al español. Hay errores, frases poco naturales y algunos problemas de formato que pueden resultar molestos.

No arruinan la experiencia, pero sí deslucen un poco el conjunto. En un juego donde el tono y los textos tienen cierto peso, es algo que se nota más de lo que debería.

Cuando el meme se convierte en algo más

This is Fine: Maximum Cope es, en esencia, una idea curiosa llevada a cabo con cierta coherencia. Lo que podría haberse quedado en una simple broma interactiva termina siendo un juego con identidad propia, aunque no especialmente profundo.

Su mayor virtud está en cómo transforma un meme en algo jugable sin perder su esencia. Su mayor debilidad, en no aprovechar del todo el potencial de esa idea.

Al final, se queda como una experiencia ligera, fácil de consumir y con momentos interesantes, pero que no termina de dejar huella.

Y quizá eso también encaje con su propio mensaje: todo parece estar bien… aunque en el fondo podría haber sido mucho más.

Universo

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Nintendo Switch Plataformas, Aventura, Puzle
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