Desde sus primeros minutos, Indiana Jones y el Gran Círculo deja clara una cosa: no quiere ser simplemente otro juego de aventuras. MachineGames ha apostado por una experiencia profundamente cinematográfica, construida para que el jugador sienta que está protagonizando una nueva película del arqueólogo más famoso del cine.
Y sorprendentemente, gran parte del tiempo lo consigue.
La aventura se sitúa entre En busca del arca perdida y La última cruzada, recuperando ese tono clásico de viajes por el mundo, reliquias misteriosas y organizaciones secretas que persiguen poderes imposibles. Lo interesante es que el juego no intenta copiar descaradamente la fórmula de otros títulos modernos del género. Aunque inevitablemente muchos lo compararán con Uncharted, aquí el enfoque es bastante diferente.

La exploración tiene mucho más peso, los puzles ocupan una parte importante de la experiencia y el ritmo apuesta por algo más pausado. Hay acción, por supuesto, pero el juego parece mucho más interesado en meterte dentro de la aventura que en convertir cada minuto en una explosión constante.
Troy Baker sorprende muchísimo como Indy
Uno de los mayores miedos alrededor del proyecto era cómo funcionaría un Indiana Jones sin Harrison Ford. La respuesta llega rápido: mejor de lo esperado.
Troy Baker realiza un trabajo excelente capturando la esencia del personaje. No se limita a imitar la voz, sino que consigue trasladar ese humor sarcástico, la ironía constante y la personalidad aventurera que siempre ha definido a Indy.

Hay momentos donde realmente olvidas que no estás escuchando al actor original.
El resto del reparto también acompaña bastante bien. Los personajes secundarios tienen presencia, los villanos funcionan y las cinemáticas están dirigidas con muchísimo mimo. Se nota que el estudio entiende perfectamente el material original y ha querido respetarlo en todo momento.
Eso sí, el ritmo no siempre mantiene el mismo nivel. El arranque tarda algo más de la cuenta en despegar y algunas escenas alargan demasiado ciertos diálogos. Pero cuando la trama empieza a acelerarse, el juego consigue enganchar con bastante facilidad.
Una aventura más variada de lo que parece
Lo más curioso de Indiana Jones y el Gran Círculo es que resulta complicado etiquetarlo dentro de un único género. Tiene acción, sigilo, exploración, resolución de puzles y momentos mucho más tranquilos donde simplemente recorremos escenarios buscando pistas o secretos.
La estructura recuerda más a una aventura clásica moderna que a un shooter convencional. De hecho, el juego premia mucho más observar el entorno y pensar antes de actuar que lanzarse directamente al combate.

Aquí el látigo se convierte en la herramienta principal de toda la aventura. No solo sirve para atacar enemigos, sino también para desplazarse, activar mecanismos o distraer guardias. Muchas situaciones están diseñadas específicamente alrededor de esta herramienta y eso ayuda muchísimo a darle personalidad propia al juego.
En Nintendo Switch 2 también se han añadido controles por movimiento usando los Joy-Con. Podemos realizar algunos gestos para simular el uso del látigo, aunque sinceramente se sienten más anecdóticos que realmente necesarios. Mucho más interesante resulta el modo ratón de los Joy-Con 2, que funciona sorprendentemente bien durante el apuntado y hace que ciertas secciones recuerden bastante a jugar en PC.
Un espectáculo visual… con sacrificios evidentes
A nivel técnico, el juego deja sensaciones bastante divididas. Por momentos resulta impresionante ver un proyecto de este tamaño funcionando en Switch 2. Algunos interiores tienen una iluminación fantástica, las cinemáticas lucen espectaculares y el nivel de detalle en ciertas zonas sorprende muchísimo para tratarse de una consola portátil.
Especialmente en televisión, el acabado cinematográfico le sienta muy bien. La imagen suele verse bastante definida y el uso de filtros de grano ayuda a reforzar esa sensación de estar viendo una película clásica de aventuras.

Pero toda esta ambición tiene un coste evidente.
El rendimiento no logra mantenerse estable durante toda la experiencia. Hay caídas de imágenes por segundo relativamente frecuentes, especialmente en zonas abiertas o momentos con muchos personajes y efectos simultáneos. El problema se acentúa bastante en portátil, donde además aparecen recortes gráficos más agresivos.
La resolución baja notablemente, algunos elementos desaparecen o tardan en cargar y el famoso pop-in se vuelve bastante visible. Hay sombras que aparecen delante del jugador, texturas que cambian de golpe y escenarios que claramente están empujando el hardware hasta su límite.
No llega a ser injugable ni mucho menos, pero sí da la sensación constante de que el juego necesita algo más de optimización.

Las cinemáticas son lo mejor del apartado técnico
Donde el juego sí consigue brillar prácticamente todo el tiempo es en sus secuencias cinematográficas. Aquí el nivel visual sube muchísimo y algunas escenas resultan realmente espectaculares.
La dirección de cámara, las animaciones faciales y el trabajo de iluminación consiguen momentos que parecen directamente sacados de una superproducción moderna de Indiana Jones. Además, la música juega un papel fundamental.
La banda sonora mantiene perfectamente el espíritu aventurero de la saga y ayuda muchísimo a vender la fantasía de estar protagonizando una película clásica del personaje. El doblaje al castellano también cumple a gran nivel, algo especialmente importante en una aventura tan centrada en la narrativa.

Una adaptación muy prometedora que necesita pulirse
Después de este primer contacto, la sensación general es positiva. Indiana Jones y el Gran Círculo tiene personalidad propia, entiende perfectamente el universo que adapta y consigue transmitir constantemente esa sensación de aventura clásica.
La exploración funciona, los puzles son entretenidos y el ritmo cinematográfico logra momentos realmente memorables. El problema es que técnicamente todavía parece necesitar algo más de trabajo para terminar de estar a la altura de su ambición.
Aun así, incluso con sus problemas, sigue siendo una experiencia muy especial. Hay algo mágico en recorrer ruinas antiguas, resolver enigmas imposibles y escapar de enemigos mientras la música épica acompaña cada escena.
Y si MachineGames consigue pulir el rendimiento antes del lanzamiento definitivo, Switch 2 podría acabar recibiendo una de las aventuras más espectaculares de su catálogo.