Nintendo ha cambiado su estrategia con Nintendo Switch 2 y ya no existe un precio estándar para sus juegos. En su lugar, ha establecido cuatro franjas diferentes que dependen del tamaño, contenido y ambición de cada título.
La compañía decide el precio caso por caso, teniendo en cuenta factores como la duración o el alcance del proyecto. Además, se mantiene una norma general: las versiones físicas suelen costar 10 € más que las digitales.
Los juegos más baratos arrancan en 49,99 €
La franja más baja se sitúa en 49,99 € en digital (59,99 € en físico). Aquí entran proyectos más pequeños dentro del catálogo first-party, como Splatoon Raiders, un spin-off centrado en el modo individual.
Es una categoría pensada para títulos con menor escala, aunque sigan formando parte de grandes franquicias.
El siguiente escalón sube a 59,99 €
La segunda franja se sitúa en 59,99 € digital (69,99 € físico). Un ejemplo claro es Yoshi and the Mysterious Book, que se lanza en mayo.
Aquí también se incluyen algunas versiones mejoradas de juegos de Switch que no añaden contenido nuevo, lo que explica su precio intermedio.
El estándar actual se coloca en 69,99 €
La mayoría de grandes lanzamientos se sitúan en 69,99 € digital (79,99 € físico), convirtiéndose en el nuevo estándar de la consola.
En esta categoría encontramos títulos como Pokémon Pokopia o Hyrule Warriors: La era del Destierro. También se incluyen versiones de Switch 2 que sí añaden contenido extra.
Los juegos más ambiciosos alcanzan los 79,99 €
La franja más alta llega a los 79,99 € digital (89,99 € físico) y está reservada para proyectos especialmente grandes. De momento, Mario Kart World es el principal ejemplo dentro de esta categoría.
Esto marca un techo de precio más alto que en generaciones anteriores.
Excepciones que rompen todas las reglas
A pesar de estas franjas, existen excepciones dentro del catálogo. Algunos títulos first-party se sitúan muy por debajo, como Nintendo Switch 2 Welcome Tour por 9,99 € o Drag X Drive por 19,99 €.
Estos casos demuestran que Nintendo sigue ajustando precios según el tipo de experiencia.
Un modelo flexible que abre dudas
Con este sistema, Nintendo abandona la uniformidad de precios de la primera Switch. Ahora cada juego tiene su propio valor dentro del catálogo.
Esto permite adaptar mejor el precio a cada lanzamiento, pero también abre el debate sobre si habrá juegos “más importantes” que otros dentro del propio catálogo.
Por ahora, la horquilla es muy amplia y deja claro que habrá opciones para todo tipo de jugadores.